Así fue la firma del convenio de colaboración con el «Museo Etnográfico del Oriente de Asturias»

El Museo Etnográfico del Oriente de Asturias y el Observatorio del Jardín Indiano nos sumamos este sábado a la celebración del Día Internacional de los Museos, con un programa de actividades basado en la botánica para destacar el lema de este año «Museos por la Educación y la Investigación», elegido por el Consejo Internacional de Museos para subrayar la importancia social de estas instituciones.

En su intervención, Jose Luis Villaverde subrayó la intención del museo de «tejer redes con instituciones y agentes sociales, para el conocimiento de la comarca oriental». Por su parte, Daniel Valera destacó su vinculación emocional con el fenómeno indiano, recordando que «sus jardines recreaban su nostalgia por los paisajes asturianos de su infancia».

Discurso de Daniel Valera durante la firma del convenio

Estimadas autoridades y medios de comunicación, vecinos, familia y amigos, gracias por acompañarnos hoy. Este es un día de importante para mí y para todos los que hemos trabajado en este proyecto. Durante  los últimos dos años, hemos catalogado más de 2000 obras indianas en Asturias. Es asombroso ver la respuesta positiva y el entusiasmo de la gente con el proyecto, no solo en Asturias, sino también en comunidades vecinas como Galicia, Cantabria y el País Vasco. 

No entraré en muchos más detalles sobre el proyecto, ya que estamos preparando un evento para el mes de agosto, al que, por supuesto, os volveremos a invitar en el que desgranaremos bien todo el trabajo que hacemos en el Observatorio y los primeros resultados de la investigación.

Pero permitidme ahora que me presente. Soy Daniel Valera Granda, ingeniero agrónomo y paisajista. Llevo muchos años diseñando jardines, pero no me di cuenta de lo que realmente significaba diseñar un jardín hasta que diseñé el mío propio. 

Mis padres, aunque nacidos en Asturias, tuvieron que viajar a Madrid para trabajar.  Mi madre es de Hontoria, un pueblo de Llanes, y la familia de mi padre es de La Robellada, muy cerca, en las montañas. Se conocieron en Llanes y por circunstancias tuvieron que trasladarse a Madrid a trabajar.

Yo nací en Madrid, pero he vivido entre las dos tierras durante toda mi vida. Pasaba todos los meses de verano en Asturias, y hasta el día de hoy, ahora por mi trabajo, sigo instalado temporadas aquí. 

Cuando comencé a diseñar mi propio jardín, me di cuenta de que, de forma inconsciente, estaba recreando los paisajes de mis recuerdos de Asturias. Mi jardín empezó a llenarse de elementos que me recordaban a mi infancia: una higuera, una pequeña huerta, un lavadero como el que tenía mi abuela en la casa donde nació mi madre, o unas rocas como las que salen de la arena en la playa de La Huelga. Cada rincón de mi jardín tenía un pedazo de mis recuerdos en Hontoria.

Este proceso me ayudó a entender, que al igual que hicieron los indianos al regresar a Asturias, yo también estaba buscando despertar los paisajes y los recuerdos de mi tierra a través de mi jardín. 

Los jardines no son solo conjuntos de plantas, planos y estructuras; son espacios donde la naturaleza y las personas se encuentran, y se nutren mutuamente. Son mucho más que belleza visual. David E. Cooper , en su obra 'A Philosophy of Gardens', incide en que los jardines son lugares que fomentan virtudes como la humildad, el respeto por la vida y un sentido de comunidad.

Este jardín que diseñé, no era solo un proyecto más; se convirtió en una extensión de mi mismo. Un lugar donde cada planta y cada piedra, narraban una parte de mi historia.

Los indianos, al regresar de México, Cuba o Argentina, solían comprar y reconstruir las casas familiares en sus pueblos natales. Invertían en esos espacios cargados de recuerdos de su infancia y juventud, y los mejoraban a partir de sus nuevas experiencias hasta conseguir un lenguaje propio; lo mismo que yo hice con mi jardín.

Entender la profunda conexión emocional que se puede tener con un jardín nos ayuda a apreciar la singularidad y el valor los jardines indianos. Estos jardines son un testimonio de su éxito y prosperidad, pero también de su nostalgia y amor por su tierra, tanto la que les vio nacer como la que les acogió.

Esta nostalgia se puede ver plasmada en los jardines que crearon; espacios donde podían recordar los paisajes de sus travesías y compartir esos recuerdos con sus familias y amigos. Es curioso cómo los jardines indianos reflejan un contraste entre lo exuberante y la decadencia, entre la añoranza y la felicidad. Son espacios, donde se mezclan la alegría de haber regresado y prosperado, con la nostalgia de tener que vivir siempre a través de los recuerdos creados ambos lados del océano. 

Este doble efecto es evidente al visitarlos. Uno puede apreciar esta riqueza emocional cuando pasea por ellos y los estudia… el retorno a lo primigenio… a lo que uno lleva dentro.

El contexto de Asturias es fundamental para entender la originalidad de estos jardines. Aunque en otras partes de Europa también hubo migración y se crearon jardines en los siglos XIX y principios del XX, la influencia Asturiana hace de estos jardines una categoría única. 

El paisaje asturiano aporta una profundidad y autenticidad que no se encuentra en otros jardines europeos.  Aunque no solo el paisaje es lo que los define, también lo hace la historia de su gente. La historia de la industria , de la agricultura. La historia de la lucha y el esfuerzo del pueblo asturiano.  Los jardines indianos embellecen el paisaje de Asturias reflejando su cultura y tradiciones y son en definitiva testigos vivientes de una época de esplendor y transformación en nuestra región.

Los jardines indianos están íntimamente ligados también a la arquitectura. Las casas indianas tienen por lo general un estilo ecléctico y exuberante, y los jardines que las rodean, son una extensión de ellas y reflejan el mismo cuidado y detalle en su diseño. 

Lamentablemente, estos jardines están desapareciendo. La falta de conocimiento sobre su valor patrimonial, junto con la evolución del paisaje asturiano debido al los cambios urbanísticos y al turismo, está provocando su destrucción. 

Entendemos que el paisaje cambia, pero es crucial reconocer y preservar lo que estos jardines representan, y este esfuerzo debe contar con el apoyo y la acción de todos. Tengo la firme convicción de que el primer paso para la preservación de estos jardines es hacer visible su valor patrimonial. Necesitamos que los propietarios lo conozcan, y de esa manera puedan tomar decisiones responsables y bien informadas.

Desde el Observatorio del Jardín Indiano, nuestro llamamiento es claro: queremos estudiar estos jardines antes de que desaparezcan por completo. Necesitamos vuestra colaboración para asegurar que estos jardines sigan siendo un testimonio vivo de nuestra identidad. Para asegurar que nuestra historia, nuestra cultura y nuestra tierra sigan floreciendo para las generaciones futuras.

Gracias a todos y a todas vuestra presencia hoy aquí y vuestro apoyo en esta importante misión.

Daniel Valera


La firma de este convenio recoge el compromiso de ambas partes para colaborar en la conservación, investigación y divulgación del patrimonio paisajístico indiano en Asturias; un fenómeno que resulta de especial relevancia en el Oriente de Asturias, cuya identidad está profundamente marcada por la emigración a América.

El acto contó con la presencia de Olaya Romano, Directora general de Emigración y Políticas de Retorno, Aurora Aguilar Cánovas, concejala de Turismo, Educación y  Comercio del Ayuntamiento de Llanes y la concejala Laura Inguanzo Alonso.

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El Observatorio del Jardín Indiano firma un convenio de Colaboración con el "Museo Etnográfico del Oriente de Asturias"